martes, 16 de septiembre de 2008

Reflexiones sobre competencias

En ocasiones olvidamos que la inteligencia es un cualidad que posee el ser humano, sin embargo muchas de las veces no la desarrollamos ni empleamos al máximo, es decir, no la potencializamos. Es necesario despertar en los jóvenes ese deseo y por aprender y emplear su potencial de inteligencia. No podemos hablar de competencias ni aprendizajes, si antes no hemos despertado el interés genuino por emplear esta capacidad y potencializarla.
Sin duda alguna el enfoque administrativo que se le da al término “competencia” está muy lejos del significado real que envuelve esta palabra, el ser competente involucra todos los sentidos y capacidades del individuo y está relacionado con la capacidad de resolver los distintos problemas que surjan en la vida diaria y profesional.
El aprendizaje debe involucrar aspectos importantes como son la asimilación y reproducción de los datos e información proporcionados, para que esta asimilación se dé, es necesario que exista un interés por adquirir dicho conocimiento no importa el grado de importancia que requiera esa información, sino el uso y utilidad que tendrá para el joven o estudiante en su vida futura; cuando se habla de reproducción, no se debe confundir con la reproducción textual y memorizada de los datos, sino más bien nos referimos al hecho de saber aplicar lo adquirido en las distintas situaciones presentadas en el contexto social del individuo.
Según la concepción del autor, el alumno construye sus propios conocimientos y en esta ideología el profesor no tiene entonces gran cosa que mediar, únicamente puede mediar el proceso Enseñanza-Aprendizaje, proporcionando los elementos que faciliten al estudiante la adquisición y construcción de sus conocimientos. Concuerdo en que la función del docente es la de facilitador de procesos, pero en algunos casos, el docente si media el conocimiento pues esto depende del contexto social y cultural en el cual se desarrolla el alumno y en algunas zonas geográficas, los jóvenes si requieren que se les apoye más a fondo para que logren cierto grado de aprendizaje.
Bajo los supuestos del autor, un aprendizaje no puede dejar de ser significativo si es un aprendizaje real, coincido en este supuesto puesto que sea cual sea el objetivo del dato aprendido por el estudiante, si él lo “aprende” como tal, basándose desde la raíz etimológica del término aprendizaje “aprehender, coger, asir”; entonces si es significativo pues para el alumno tiene una utilidad o uso aunque para otras personas no lo sea. “Que todo aprendizaje es siempre un aprendizaje con “h”, en tanto que es apropiación de la realidad y construcción del sí mismo, y por ello precisamente, un aprendizaje significativo.[1]
Si analizamos a fondo, las cuatro nociones que menciona el autor en esta lectura se dan de forma ímplicita en un proceso Enseñanza-Aprendizaje, puesto que, en primer lugar no puede existir un aprendizaje que no sea significativo por tanto dos de los cuatro supuestos están íntimamente relacionados, posteriormente si deseamos emplear o desarrollar una competencia en los alumnos debemos despertar el interés por desarrollar esta capacidad y para ello debemos situar el aprendizaje en el contexto social en el cual los jóvenes se desenvuelven, para que ellos puedan encontrar satisfactorio y útil el aprendizaje que se les plantea.[2]
Tal como lo afirma Delors respecto de la importancia que a la par del aprender a conocer y hacer, tienen el aprender a convivir y a ser. "La educación a lo largo de la vida –afirma él- se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser".[3]
Cuando el autor afirma que el corazón de la enseñanza-aprendizaje se ubica en la acción, quiere decir que es necesario movilizar y accionar a los individuos, para que logren involucrarse y obtengan un aprendizaje significativo, sino los involucramos en procesos activos corremos el riesgo de perder alumnos valiosos que no tendrán ningún interés por nuestro objeto de estudio y que creerán que lo que pretendemos “enseñarles” no tiene ningún beneficio en su vida.
Saber conocer y saber hacer resuelven la tarea humana de saber el qué y el cómo, pero de ninguna manera alcanzan para resolver social y éticamente el con quién y el para qué. Para ello, se necesita –en palabras de Delors- saber convivir y saber ser. Es aquí donde el discurso verbal tiene cabida para motivar y movilizar la acción de los alumnos, en pos de la obtención de un conocimiento constructivo en todos los sentidos.
Por tanto, en el contexto del autor, Aprehender, escrito con “H” involucra un proceso activo y mental de parte del sujeto en cuestión, mediante el cual adquiere y se apropia de un conocimiento determinado y después de asimilarlo y aplicarlo a su vida, lo vuelve parte de sí mismo y no lo pierde jamás.

[1] Vargas Beal, Xavier, El aprendizaje y sobre las competencias, Mayo 2005.
[2] Rogers, Carl R. (1977), Psicoterapia centrada en el cliente, Paidós, Buenos Aires, Argentina, p. 333

[3] Delors, Jacques (2001), La educación encierra un tesoro, UNESCO, México, p. 102